
Bueno pues ésta fue una de las lecturas obligatorias que me mandaron cuando cursaba 4º de ESO. Recuerdo que fue el único libro con el que esperábamos ansiosos que comenzara aquella asignatura para leerlo, estábamos intrigados, con ganas de saber más de aquella historia. Cuando el profesor entraba a clase nos encontraba a todos sentados y con el libro abierto, estaréis de acuerdo conmigo en que eso pasa con pocas lecturas de clase…
Pues bien, La piel de la memoria, para aquellos que no la hayan leído, es una historia real. Tan real que da mucho que pensar. Recuerdo que en la época que lo leí se empezaban cada vez a dar más casos de inmigración, y sé que más de uno se concienció con este libro. Por otra parte, La piel de la memoria, también refleja la explotación a la que está sometida buena parte de la población mundial. En general, más que ser un reflejo de la situación de África, es más bien un ejemplo de la situación actual
El libro cuenta la historia de Kalil Mtube, un niño africano de once años. Su vida da un enorme giro cuando su padre lo vende… La historia es contada por Kalil en primera persona, es una especie de entrevista con Jordi Sierra i Fabra, el autor del libro, el cual utiliza una grabadora mientras Kalil le cuenta su historia.
Comienza con el prólogo llamado “Los recuerdos”, donde Kalil se presenta y hace un breve resumen de su historia, y termina con el epílogo llamado “Cinco años después”, donde Jordi Sierra i Fabra aparece hablando con Kalil, finalizando el libro con una especie de “conclusión” sobre su historia.
La vida de Kalil pasa por situaciones increíbles, es una lucha constante por sobrevivir. Es una historia muy dura, que indudablemente deja huella.
Durante la historia, Kalil comparte su experiencia con niños que pasan por la misma situación que él y ve cómo van muriendo poco a poco… Viajes eternos, con hambre, con sed, con enfermedades, con peleas, con abusos, violaciones… hacia una plantación donde explotan a niños y niñas, trabajando horas seguidas sin descansar, sin comer, sin beber. Kalil pasa años en esta plantación, viviendo en unas condiciones muy duras, hasta que consigue escaparse. La mala suerte de Kalil no lo deja ir muy lejos porque mientras vagaba por las calles unos guerrilleros lo secuestraron. Tras pasar varios días en una jaula, lo trasladaron a él y a muchas personas más a un barco, allí pasó otros cuantos días encerrado. Al parecer el barco tuvo algunos problemas, es decir, los pillaron y tiraron a algunos de ellos por la borda, pero Kalil se escondió en un conducto, hasta que perdió la conciencia y cuando abrió los ojos se despertó en un hospital.
Este es un brevísimo resumen de la historia de Kalil, lo que sigue a este capítulo es a ese niño cinco años después, con una gran madurez, después de haber estudiado y queriendo contar sus vivencias a todo el mundo para intentar que no se vuelvan a repetir historias como estas. Y aunque, como el mismo dice, lo ve un poco difícil, va a seguir luchando para lograr que algún día se termine todo eso.
Pues bien, La piel de la memoria, para aquellos que no la hayan leído, es una historia real. Tan real que da mucho que pensar. Recuerdo que en la época que lo leí se empezaban cada vez a dar más casos de inmigración, y sé que más de uno se concienció con este libro. Por otra parte, La piel de la memoria, también refleja la explotación a la que está sometida buena parte de la población mundial. En general, más que ser un reflejo de la situación de África, es más bien un ejemplo de la situación actual
El libro cuenta la historia de Kalil Mtube, un niño africano de once años. Su vida da un enorme giro cuando su padre lo vende… La historia es contada por Kalil en primera persona, es una especie de entrevista con Jordi Sierra i Fabra, el autor del libro, el cual utiliza una grabadora mientras Kalil le cuenta su historia.
Comienza con el prólogo llamado “Los recuerdos”, donde Kalil se presenta y hace un breve resumen de su historia, y termina con el epílogo llamado “Cinco años después”, donde Jordi Sierra i Fabra aparece hablando con Kalil, finalizando el libro con una especie de “conclusión” sobre su historia.
La vida de Kalil pasa por situaciones increíbles, es una lucha constante por sobrevivir. Es una historia muy dura, que indudablemente deja huella.
Durante la historia, Kalil comparte su experiencia con niños que pasan por la misma situación que él y ve cómo van muriendo poco a poco… Viajes eternos, con hambre, con sed, con enfermedades, con peleas, con abusos, violaciones… hacia una plantación donde explotan a niños y niñas, trabajando horas seguidas sin descansar, sin comer, sin beber. Kalil pasa años en esta plantación, viviendo en unas condiciones muy duras, hasta que consigue escaparse. La mala suerte de Kalil no lo deja ir muy lejos porque mientras vagaba por las calles unos guerrilleros lo secuestraron. Tras pasar varios días en una jaula, lo trasladaron a él y a muchas personas más a un barco, allí pasó otros cuantos días encerrado. Al parecer el barco tuvo algunos problemas, es decir, los pillaron y tiraron a algunos de ellos por la borda, pero Kalil se escondió en un conducto, hasta que perdió la conciencia y cuando abrió los ojos se despertó en un hospital.
Este es un brevísimo resumen de la historia de Kalil, lo que sigue a este capítulo es a ese niño cinco años después, con una gran madurez, después de haber estudiado y queriendo contar sus vivencias a todo el mundo para intentar que no se vuelvan a repetir historias como estas. Y aunque, como el mismo dice, lo ve un poco difícil, va a seguir luchando para lograr que algún día se termine todo eso.
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